Archivo para Envejecimiento humano

RAFAEL LÓPEZ: El garrotazo en los morros.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on mayo 4, 2021 by César Bakken Tristán

No voy a cuestionar las legítimas decisiones individuales de aquellos que se someten a tratamientos, cirugías y demás custodias, por tratar de conseguir el aspecto físico deseado. Aunque lo pudiera parecer en algún momento, quería dejar bien claro, y desde este primer párrafo, que este articulo no va en contra de ellos, ¡allá cada cuál consigo mismo! 

Uno recuerda a sus Padres y Abuelos, y las imágenes son siempre concurrentes, llevaban la edad con naturalidad. Pero esa naturalidad reflejaba el lógico “desgaste” físico que el paso de los años provoca en las personas,  así como los efectos de la merma en la salud, e incluso de la influencia de la misma vida cuasi indisolublemente acompañada a sacrificios y sufrimientos que, generalmente, dejan notorias marcas en la “arquitectura” humana. 

Ya a mi edad, y desde hace bastante tiempo, uno sabe que la belleza está en el interior, como rezaba un eslogan publicitario de hace unos cuantos años. Hay personas que así lo entendemos y otras que con todo su derecho aspiran a cierta “paralización” de los efectos del paso del tiempo, inclinación ésta que se produce, desde mi punto de vista, con mayor profusión entre las mujeres. Personalmente me llaman la atención esas señoras, ya de cierta edad, que consiguen “esculpir”, por los medios que ellas sabrán, sus físicos para alcanzar unos más acordes con el de ellas mismas, cuando tenían 4 o 5 lustros menos a las costillas, y que acometen el auténtico Rubicón de estas “metamorfosis”, cara y cuello, con resultados manifiestamente mejorables y un patrón bastante característico: el ‘garrotazo en los morros’, porque tal parece ser, mayoritariamente, el tratamiento recibido en los labios.

Desconozco si quienes se someten a tan “feroces” actuaciones obtienen significativos beneficios en su autoestima, o si generan una mayor aceptación y reconocimiento conyugal, familiar o social. En cualquier caso, y desde mi perspectiva, creo que sólo suponen fugaces “glorias”, y que en muchos casos ocasionan una incontrolable, y perniciosa, dependencia de “mejoras continuas”.  

Resulta también irritante la tendencia de algunas personas en “mocear” a una edad totalmente inadecuada. Cada etapa de la vida va ligada a un ritmo vital determinado que, más allá de toda discrecionalidad individual, configura unos patrones de conducta. La extemporáneidad de determinadas formas de comportarse, generalmente, en una estéril búsqueda de una “segunda” juventud ofrece, habitualmente, “espectáculos” humanos nada edificantes. 

Siempre he considerado que es la capacidad de querer, de pensar y aprender, lo que deben procurar las personas para fortalecerse y perfeccionarse. Además, estas cualidades, lejos de envejecer con los años, se dinamizan, y vigorizan, si se lleva una existencia vital bien entendida. Nuestros antepasados así nos lo demostraban con esa sabiduría natural que nos ofrecían tan generosamente, y que por la tontería de la juventud en más de una ocasión, al menos yo, desperdicie más de lo que debiera. De la misma manera eran ejemplos vivos de aceptación natural de la edad, tanto en relación a la evolución física como la emocional,  así como de entrega, y cariño, hacia sus Hijos y Nietos como ‘prima ratio’ de la misma vida, dejándonos, por todo ello, un legado imperecedero, e inolvidable. 

Se que la superficialidad es el signo de los tiempos, y se manifiesta en todo: aspecto físico, forma de comunicarse, la arrogancia de la mediocridad, falta de disciplina en el esfuerzo, tibieza y frivolidad en las relaciones humanas, y tantas cosas más. Nada de eso observé en quienes me precedieron, así que vaya por Ellos, y su sentido natural de la vida, este artículo.