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RAFAEL LÓPEZ: Un eremita en el averno.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina with tags on agosto 14, 2021 by César Bakken Tristán

Querido don César :

Confío que, al recibo de estas letras, usted y los suyos se encuentren bien. Nosotros, gracias a Dios, es ésa una de las escasas dichas de la que disponemos, en estos aciagos días. 

La abrupta interrupción de mi colaboración en su, para mí, muy entrañable blog, me ha brindado, inesperadamente, un tiempo precioso con el que reflexionar sobre la misma, con una perspectiva más amplia en detalles temporales, y emocionales. No es que el resultado final diste mucho de la percepción que ya tenía al respecto, pero el sosiego, inherente a un periodo cuasi contemplativo, siempre actúa como un filtro que selecciona la esencia y desecha el residuo estéril. Poco hubo de esto último, todo sea dicho, en esos nueve meses de ceñida colaboración, pero sería pretencioso negar que también existió. 

Esta eremitica profilaxis con la realidad cotidiana y vulgar, durante estas semanas, me ha sentado de maravilla. Es frecuente que al bucear en las procelosas, e intrigantes, aguas de los medios de desinformación no nos demos cuenta, en su completa dimensión, de las devastadoras agresiones a nuestro intelecto que suponen sus mendaces y globalistas dictados. Como correa de transmisión del poder político ejercen, inmisericordemente, dicha labor de intoxicación, y por haber estado alejado, temporalmente, de esta escoria politico-mediatica puedo afirmar, sin duda alguna, que es éste un excelente recurso para llevar una vida más digna, e higiénica. Pero este privilegio tan caro, de ser un eremita aunque sea en el averno, es sólo apto para quienes no temen soportar una existencia tan poco amable. Los comunes mortales, aunque seamos capaces de deleitarnos con unas breves bocanadas del fresco, y liberador, aire del aislamiento social, debemos fortalecer nuestros mecanismos de defensa a través de la conformación de un espíritu crítico capaz de resistir, con ferocidad, el hostil entorno. 

Convendra conmigo, don César, que la brutalidad de la realidad luciferina, que nos ha tocado sufrir, obliga a que las personas de bien dispongamos de esa, nada cómoda, capacidad crítica, con el objeto de sobrellevar, estoicamente, las embestidas de las desquiciadas, y liberticidas, pretensiones totalitarias que tratan de imponernos. 

Es esa faceta del fortalecimiento del espíritu crítico, que debe latir en el pecho de todo bien nacido, la que quiero señalar, en esta carta, como elemento de virtud individual. Es más, en mi caso quiero dotarla de un aspecto antropomorfo, y esa mutación es francamente deudora de un par de “malditas” serendipias formado por don Luys y Usted. 

A pesar de no coincidir en muchas cosas, de haber tenido unas experiencias vitales tan poco homogéneas y de tener unas filias y fobias, que transitan por senderos, tan poco comunes, afirmo que, ustedes dos, son unos estupendos Compañeros librepensantes (se que es un término algo estúpido porque el pensamiento debería ser siempre libre, pero está todo tan degradado que algo tan obvio resulta, hoy, transgresor). Sus acratas, y epicureos, análisis constituyen, para los lectores de su blog, un vigorizante de primer nivel con el que mejorar la capacidad para detectar el filisbuterismo de esta sociedad corrompida hasta las náuseas, y mejorar la visualización de la agonizante Verdad entre tanta inmundicia como reina por doquier. Personalmente, como acompañante privilegiado de esta nave digital, los beneficios percibidos han sido potenciados exponencialmente. 

Tristemente, ese encomiable esfuerzo divulgativo suyo, y de don Luys, tiene un público mermadisimo en relación a su calidad, y su necesidad pública. Estoy al tanto que, este aspecto, nunca le ha ocasionado preocupación alguna, sino más bien todo lo contrario (recuerdo a fuego su criterio de que mejor calidad que cantidad), pero no por ello deja de contrariarme que buenos materiales desaparezcan en un cruel anonimato, mientras bazofia mediática disponga de público, y recursos, tan grotescamente mayoritarios. 

Es loable que Usted sea capaz de compatibilizar esa labor didáctica descarnada con un trato, en lo personal, de otros tiempos, donde la hipocresía era un pecado, y faltar a la palabra dada un crimen.

Aún siendo una herramienta, tremendamente, útil el disponer de esa conciencia crítica, de la que le he hablado en mi carta, las exigencias actuales obligan a que cualquier persona de bien, dentro de sus capacidades, mantenga una posición de rebelión contra el poder y sus innumerables, y poderosos, tentáculos (desde los ejecutores más sanguinarios hasta los más mezquinos y cobardes), porque si dicho posicionamiento ha sido siempre aconsejable, estos malnacidos globalistas lo han convertido en una obligación moral, y una manifestación de dignidad personal. 

Sin embargo he de manifestar la profunda agonía que ha supuesto, en mi caso, adquirir ese espíritu crítico, porque tal cómo lo he ido adquiriendo, he ido perdiendo la felicidad. Yo era muy feliz cuándo, mayormente, inocente de estas cuitas, vivía centrado en mi Familia, mi trabajo, y vivir la vida, ahora cuando he ido descubriendo, con devastadora nitidez, que nuestros malgobernantes, durante los últimos nueve lustros, lejos de haber mantenido esas condiciones para el desarrollo natural, y deseable, del individuo se han empecinado, criminalmente, en corromper a la sociedad con sus terribles, y espurios, intereses, siento una repugnancia como nunca antes en mi vida. Para colmo de desdichas todo este proceso infernal se ha acelerado, despiadadamente, en el último año y medio (bozal, tiranía totalitaria, involución social, saqueo público inmisericorde, vacunas, etc.). 

Antes de mi fulminante colapso tecnológico, me sorprendía ojeando cualquier basura de periódico digital y detectaba, de inmediato, la zafiedad, y burda intencionalidad, de los artículos sólo con el enunciado de sus titulares, pasando de principio a fin sin que surgiese el menor hálito, en mí, por leer uno sólo de ellos. 

Cuando veo a esta infecta patulea globalista, y a sus despiadados esbirros, que han convertido en un erial el solar patrio, cuando observo a esta putrefacta partitocracia que nos ha robado, y nos roba, lo que no está escrito, y, en fin, a todas las corrompidas élites, y sus lacayos, que han hecho de nuestra vida hiel, exclamo en mi interior, con rabia iracunda, ¡MALDITOS SEAN!

Totalmente opuestos a los mendaces contenidos generalistas, los del blog siempre han despertado un vivo interés en mí, aunque tenga que reconocer que ha habido algunos artículos totalmente reprochables (soy consciente de que en esta calificación me bastarian los dedos de una mano, y aun me sobrarían más de los que necesitaría para contarlos). También ha habido otros que han contenido partes manifiestamente objetables, al menos para mi sensibilidad, pero el conjunto presenta un aspecto muy lozano que embruja, y crea una saludable adicción. Echo de menos no poder seguir está brújula de honestidad que es el blog, pero siendo sincero le digo que el embarazo de mi colaboración ha engendrado una criatura autónoma que me acompañará, protegerá, y guiará, mientras viva. 

Me despido con una última reflexión: aunque resulte contradictorio le aseguro que, en ese primoroso proceso por el cual se adquiere una conciencia analítica, han coadyuvado sujetos a los que ahora desprecio, porque, a pesar de sus capacidades y conocimientos, anteponen espurios intereses personales, ejerciendo, sin rubor, la doble vara de medir. 

Hasta que Dios quiera, ya sabe que cuenta con mi gratitud y afecto, confiando haga extensivos los mismos a esas personas que, sin nombrar, sabe que están en mi pensamiento. 

Un abrazo, 

Rafael