Archivo para Espena

ARTÍCULO: “Eres espenol… y lo sabes”

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on septiembre 19, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El correo de España”: https://elcorreodeespana.com/opinion/103574910/Eres-espenol-y-lo-sabes-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Lo que hacen los espenoles, no lo hacen los marranos. ¡Impresionante lo que, cada día, mejora la estupidez de los habitantes de este país, otrora señera mundial! La última mezquindad de este vulgo disfrazado de ciudadanos, son los bozales para covidiotas, colaboracionistas, y disidentes cobardes. No analizaré el aspecto médico, ni vírico, ni el nuevo orden mundial, ni nada archicomentado y sabido, sino algo que deja a este país a la altura de lo que es. ¡El Estado obliga a que la gente compre bozales, fabricados por empresas –seguramente – públicas, y le meten un 21% de IVA. JAJAJAJAJA. ¿En qué época, lugar o situación de la historia se ha visto que un Gobierno obligue a sus súbditos a comprar un producto, usarlo y gravarlo con un 21%. ¡Es la aberración más grande sobre la Tierra! A esto súmale geles, alcoholes, guantes y etc. obligatorios en muchos sitios y para muchas personas, como los nenes en los putos coles.

En este país pagamos impuestos de ricos y recibimos servicios de centroafricanos. Y, lo peor, es que estos productos que cito, sobre todo el bozal, lo comprarían el 90% aunque no les obligaran, de can carcomido que tienen su escaso seso; y cuanto más caro, mejor. Y cuanto más hortera en su tuneo, mejor. La vergüenza que siento al ser espenol es sólo comparable con el orgullo que sentían los españoles no hace muchas décadas. En Espena pagamos impuestos por todo, absolutamente por todo: por nacer, por casarte, por trabajar, por estudiar, por ser médicamente atendido, por comprar, por donar, por y más “pores” hasta rellenar 1.001 folios, con letra ínfima y apiñada; y acabar en el “PEOR POR”, digno de los mejores PUERCOS: pagar por morirte y que tus herederos paguen sucesiones. Este era nuestro record de ignominia, a nivel mundial, pero como somos un país de genios de la idiocia, se han superado. Ahora pagamos para poder ir por la calle. Siempre dije que un día nos cobrarían por respirar… ¿a qué suena a aberración imposible de superar? ¿a qué sí, queridos niños? De eso nada, jamás dudes del talento destructor del intelecto que todo espenol tiene. Ahora pagamos por no poder respirar bien y enfermar lentamente. Pagamos por no ser atendidos en la sanidad pública. Pagamos por no poder salir de tu asqueroso barrio, por no poder salir de tu carísima y gravadísima cloaca (que ellos llaman casa, al igual que llaman mascarilla al bozal, cuidados a sus maltratos, educación a su adoctrinamiento, sanidad a su genocidio y democracia a su dictadura). Al final sí he hablado de algo médico, era inevitable.

Siento que vivo en las gradas de un estadio de jurgol de élite, ese lugar donde los espenoles acudían en masa, pagando cantidades ingentes, a vitorear a multimillonarios analfabetos que –encima – evaden impuestos, eso que ellos no dejan de pagar a cascoporro. Un lugar donde la violencia y el odio gratuito son las verdaderas banderas. Un lugar donde, por desgracia, ahora no pueden estar estos espenoles que, parece ser, han contagiado al resto. Si ya de por sí los no jurgolerdos eran estultos sublimes, ahora tienen el refuerzo de los susodichos. Gran panorama, precioso. Y lo más abrumador de todo es este inveterado silogismo mío:

“A los profesionales les pagan por trabajar.

Los policías pegan ejerciendo su profesión.

Luego a los policías, les pagan por pegar”.

Y todavía más abrumador es este silogismo que me invento ahora mismo:

“Los espenoles pagan hasta para poder respirar mal

Las fuerzas del orden siguen masacrando a los espenoles.

Luego a los espenoles les pegan por pagar”.

 

Menos mal que soy mortal.

 

 

ARTÍCULO: “Inmigrante español en Espena”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 25, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/opinion/668937427/Inmigrante-espanol-en-Espena-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Nací en España hace 45 años e inmigré a Espena hace más de una década, concretamente el 11M de 2004. Fue una inmigración forzosa y muy suigéneris, pues la orografía de este nuevo país es exactamente la misma que la del anterior, y sus coordenadas ídem. Pero como quiera que un país no se rige sólo por estos parámetros, sino por otros no aleatorios y más importantes como los sociopolíticos y económicos, hace 16 años que habito en este nuevo país. Echo de menos España, lugar al que nunca podré volver. Aún así corrí mejor suerte –creo – que los 200 compatriotas que murieron el mismo día que emigré. Ellos cambiaron de dimensión y yo, pese a ser un obrero madrileño y viajar como ellos también en trenes de cercanías, no fui destrozado corporalmente por bombas gubernamentales.

Es un lugar curioso Espena, sus habitantes bien lo sabemos. Actualmente nos sentimos más integrados que nunca en el Planeta, pues somos parte de la paranoia que han denominado: pandemia mundial por el COVID-19. De hecho, somos un país tan especial que encabezamos casi todas las estadísticas negativas a este respecto, o positivas según se mire: ¿es peor ser el mejor en algo malo, o es mejor ser el peor en algo bueno? Porque, a fecha de este artículo, nadie es capaz de decir si esta pandemia es más mala que buena, pues como todo en la vida –provocado o fortuito – beneficia y perjudica a partes iguales y a distintas partes, pese a que los perdedores somos siempre los mismos, la parte paupérrima. Bueno, vamos a ver el lado positivo, el vaso medio lleno, y a decir que los que ganamos menos somos siempre los mismos… aunque, ahora que lo pienso, este artículo no está financiado por nadie, ni vigilado por alguien que me impida decir que cuando un vaso está lleno de cicuta, no hay que beberlo, y si te obligan a ello, antes hay que decir que está medio vació, pese a que te llamen pesimista.

Los espenoles sufrimos la mayor privación de libertad mundial. Ojo, no es cuestión baladí esta, mira que hay países dictatoriales, teocracias, tercermundistas, en guerra… encabezar esta lista es motivo de orgullo espenol y de sonrojo español. Para muestra el botón de nuestros desgobernantes, que dicen estar orgullosos de su gestión y más orgullosos todavía de nosotros, sus súbditos, a los cuales nos alaban constantemente y nos agasajan con adjetivos como: valientes, comprometidos, solidarios y etc. Y mis compatriotas, henchidos ante tales piropos, devuelven este afecto aplaudiendo desde sus celdas de colmenas que ellos llaman “su casa”, pese a que no son de ellos y soportan impuestos ajenos a ellas y anejos a “ellos”, sus desgobernantes y las élites hermanadas.

Pocos espenoles añoran España porque ahora cada vez más compatriotas son inmigrantes de otras partes del Planeta con las cuales España no comparte ni cultura, ni tradiciones, ni inquietudes, ni valores. Bueno… otra vez estoy viendo el vaso medio vació. Lo veré medio lleno para asumir que si soy espenol sí comparto algo con mis compatriotas: odio y/o maltrato al idioma español, a la religión católica, a la historia REAL de España, a la bandera rojigualda y a todas las tradiciones dotadas de valores no viciados. Entre los 5 millones de extranjeros legalizados aquí y los más millones todavía de espenoles hijos de estos, y los millones de inmigrantes ilegales y refugiados, este país es cojonudo. Somos un crisol de culturas enfrentadas, que en cualquier otra parte del mundo se llevan a hostias, salvo aquí. El secreto es el comunismo, que es capaz de amistar a separatistas catalanes con etarras que antes los mataban, a moros con hispanoamericanos católicos, a anticomunistas de Europa del este con comunistas de la antigua España, a ultracapitalistas con anarquistas, a la Iglesia Católica Espenola con los comunistas y moros que los masacraron en España; al colectivo no heterosexual con los moros que los mataron y los siguen matando fuera de Espena, a las Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (al servicio de todos los espenoles) con los inmigrantes españoles, a las feministas con los inmigrantes misóginos… y un sin fin de antagonismos e irracionalidades más y puede que mejores aún. Y aún siendo este un dato curioso, el más llamativo es que el congojavirus ha logrado que los únicos extranjeros IMPRESCINDIBLES para mi país, los turistas, han sido vetados. “Turist go home. Refuggies welcome” ¿Sólo yo me acuerdo de este mantra comunista espenol de hace muchos años? ¡Por fin han logrado su objetivo! Y, encima, sigue siendo España quien los mantiene, los españoles siguen siendo el pueblo expoliado y esclavizado por la escoria espenola, habitantes de un país con millones de parados, que no cesa de recibir inmigrantes.

Algunos espenoles nos empecinamos en ser españoles, pese a que nuestra derrota es colosal y nuestro campo de concentración demasiado cómodo para ser identificado por la mayoría. Pero los que conocemos algo de historia universal, sabemos que las minorías han sido siempre las que han revertido las situaciones de represión, y España ha sido baluarte mundial en esto… así que aconsejo a todos los espenoles que vigilen su chepa… puede haber un español detrás, y no somos los cobardes e interesados económicamente que han emigrado a otros países, nosotros hemos emigrado a Espena, somos sometidos, no medrosos. Un cobarde es siempre dócil, un sometido no tiene porque serlo, y de hecho no lo es, por eso se rebela y somete al victimario.

Pero no me hagáis caso, que yo estoy loco. Y por suerte soy mortal, tanto para satisfacer mi pesimismo o mi optimismo, y el de los demás… si alguna vez vuelven a abrir los bares, tenéis todos una ronda de cicuta pagada por mí. ¡Salud!

PD: ¡Feliz Ramadán 2020 a todos los espenoles! No sólo va a ser el Presidente del desGobierno quien pueda felicitar el acontecimiento más importante del país. Faltaría más, yo soy espenoooool, espenooooool, espenooooool…

 

ARTÍCULO: “¡Qué mayor víctima hay que un victimario democrático!”

Posted in General with tags , on octubre 17, 2019 by César Bakken Tristán

El anhelo de todo mal trabajador es cobrar (cuanto más mejor, y le pague quien le pague) por no realizar su trabajo y, si puede ser, ausentarse de él.

El anhelo de todo buen trabajador es cobrar (cuanto más mejor, pero no según quien le pague) por realizar su trabajo y, si puede ser, realizarlo durante más tiempo del establecido por contrato y/o convenio laboral.

El anhelo de todo buen trabajador que no cobra, es tratar de cobrar algún día por su trabajo –pero no a cualquier precio ni adherencia o renuncia moral– y seguir trabajando a diario como si le pagasen. Es por ello que la historia del mundo está plena de trabajadores que jamás cobraron en vida, o cobraron poquísimo, por su enorme trabajo: Van Gogh, Kafka, Tesla, Poe, Sócrates, Galileo, Diógenes y un enormísimo etc. (sobre todo enorme porque no los conoce, casi, ni la madre que los parió, pero su trabajo fue y es imprescindible para todos)

Curioso y tétricamente paradójico que el trabajo en vida de estas personas genere innumerables miles de millones de euros a los que jamás trabajaron como ellos ni en lo que ellos, pero viven de su trabajo pasado, al haberse inventado otras labores remuneradas –a cada cual más rocambolesca– celebradas y fomentadas por la sociedad actual.

Centro el artículo en Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (en adelante, Débiles) de España (en adelante, Espena), pues son un ejemplo que amalgama a todos estos tipos de trabajadores.

La mayoría de miembros de las Débiles, cobran por ser malos trabajadores, pues su trabajo consiste básicamente en el mantenimiento del orden social, la seguridad pública y la unidad de Espena. Alegan que “los mandos” no les dejan cumplir con su trabajo y su deber. Estos “mandos”, a su vez, alegan que los políticos y jueces no les dejan cumplir con su poder. De esto aflora un silogismo demoledor:

“Espena vive tiempos de caos e injusticia social apabullantes y los encargados de velar porque esto no ocurra son los gobernantes (en adelante bobernantes). Los bobernantes son elegidos por el pueblo… luego el pueblo tiene la culpa del caos e injusticia social apabullantes de Espena”.

Es así de simple y así de cierto. Pero la cosa es aún más paradójica y dantesca que este silogismo. Os lo explico tras hablar del siguiente tipo de Débiles que tiene Espena: los que cobran por ser buenos trabajadores. Son una inmensa minoría. Es ese militar que ayuda a paliar una devastación natural (causada o no por el hombre), salvando vidas humanas y de otras especies animales, a sabiendas de que su trabajo, por el que juró bandera, no es únicamente ese. Aquel policía nacional que abate a un delincuente pese a saber que su carrera profesional se acaba ahí, y seguramente su destino será la cárcel por hacer su trabajo. Son, en definitiva, todas aquellos policías y soldados que todos hemos conocido en nuestra vida y de cuyo trabajo, por el cual les pagamos (jamás olvidemos que somos sus jefes, somos el erario público) nos hemos beneficiado y lo aplaudimos. Son las pocas Fuerzas que quedan entre las Débiles.

Vuelvo a que la cosa es más paradójica y dantesca que el silogismo anterior, porque los habitantes de Espena que más se benefician de este caos actual, son precisamente quienes lo provocan, con la afrenta de insultar a todos los que los sufrimos y llamarnos “represores” “fachas” y demás lindeces paranoicas de la memocracia. No voy a explicar la retahíla de beneficios sociales y económicos que disfrutan los miembros, afiliados y resto de votantes de “equis partidos”, ni los trabajadores de “equis empresas privadas y equis entidades públicas”, ni los trabajadores de “equis entidades privadas subvencionadas”. Todo este espectro son parte no sólo de mal trabajador, sino de falso buen trabajador y hasta de falso trabajador que no cobra aún por su loable trabajo.

¡Qué mayor víctima hay que un victimario democrático (en adelante, memocrático)!

No hago una nomenclatura de ellos porque yo escribo para gente inteligente, no para extraviados mentales. Dejad de leer aquí los miembros de esta última mayoría, que sois de todos los extractos sociales y laborales de Espena: ser idiota no es patrimonio de unos pocos, qué duda cabe. Ser imbécil es la mayor condecoración a que puede aspirar un memócrata.

Los miembros de las Débiles que no hacen su trabajo y cobran por él, son famosos por tornarse en perfectos memócratas victimistas y manifestarse en las calles pidiendo aumentos salariales… mientras en esas mismas calles permiten que el caos domine… y ellos mirando. ¡Y hasta desfilando, enhiestos, con todas esas armas que jamás usarán para su trabajo! Eso sí, pueden descargar toda su ira contra personas que no delinquen pero ponen en duda su trabajo… yo he probado porras policiales y enfrentado cañones de sus armas por estos motivos… así es Espena y los que falsamente velan por ella: una sarta de espenoles más que quieren todo sin hacer nada para lograrlo, con la excusa del mal trabajador: es que no me dejan hacer mi trabajo. El trabajador que no dimite o se revela ante esto no es digno ni de respeto ni, mucho menos, de ser pagado por nosotros, los que sufrimos el caos que ellos no combaten.

Paradójico que los únicos habitantes de Espena que defienden la lucha contra el caos, sean reprimidos por las débiles, muchas de las cuales lucen la bandera de España (esto todavía no es espenol, ya les obligarán en breve a lucir la de la II República). No hace falta que diga a quienes me refiero. Pero sí hace falta que inste a esas débiles que lucen la bandera, que se la quiten ya y se una a los que la queman, pues ahí obtendrán todavía más dinero que el que ahora les pagamos, pero no engañarán a sus pagadores, como sí hacen ahora con todos los espenoles. A nadie debería gustarle que le meen y digan que llueve.

A las Débiles les da igual defender y escoltar a políticos y delincuentes anti-españoles, con tal de que les den la paga por ello, o de darse de baja y que les sigan pagando… alegando “estar heridos”. ¿Pero cómo queréis estar si ya ni usáis pelotas de goma contra los ultra-violentos que , entre otras cosas, si siguen matando a españoles por las calles, como el señor de Zaragoza? Y eso de “heridos” vamos a reírnos un rato. Yo he vivido algunos casos de estos falsos heridos. El mejor un Municipal de Madrid, que rodeado de 2 coches patrulla nacional y otros 3 de municipales (12 agentes) masacró a porrazos a un panchito cincuentón de metro y medio, borracho perdido, porque el panchito le insultó y amago, ridículamente, con golpearle con el puño. ¡Agente herido, agente herido! decían por la radio los policías. Seguramente se hizo un esguince en la muñeca con la que aporreó sin piedad, con su metro noventa y 100 kg. de peso, al borracho. Se lo llevó una enorme UVI móvil, al de las débiles, al masacrado se lo llevaron en un coche patrulla. Vinieron 3 ambulancias esa noche y luego muchos más coches de policía… para este altercado con un panchito y dos panchitas igual de borrachas e inermes. Estas actuaciones no se pueden consentir.

 

Termino reflexionando, no sin cierto congojo que en Espena nadie tiene la culpa de nada, pero todos tienen el derecho para echarle la culpa de todo al resto, sea cual sea el grado de beneficio que el caos genera tanto para acusadores como para acusados (desdoblamiento que tenemos todos). Ejemplo, entre millones, muy simple: un político que se ha hecho millonario e hinche su ego con su trabajo. Trabajo consistente en generar ese caos que dice combatir y decir que defiende a los damnificados por él, que suele medirse en cotas pecuniarias, y que es pagado por casi todos los miembros de esta sociedad. Ese “casi” se refiere a inmigrantes y etnias hispanas que jamás pagan nada, reciben todo y, encima, se quejan; nos maltratan sin recibir represión y pueden votar para que el caos siga siendo nuestra enseña. Ese caos es su forma de vida, normal que lo apoyen. ¡Les aplaudo! Por lo menos son bárbaros que muestran inteligencia, extraviados mentales que se buscan bien la vida a costa de los borregos que dicen ser inteligentes y orgullosos de ser espenoles.

¿Cuántos miembros de las Débiles han muerto en acto de servicio en estos últimos años?

¿Cuántos generadores y beneficiarios económicos del caos, tanto de violencia callejera como de despacho, han muerto?

¿Cuántos asesinos de ETA y otros menesteres trágicos que viven de nuestros impuestos han muerto?

Yo creo que cero. Por eso a todos les viene a su perfecta medida trabajar en Espena.

 

Qué el Dios en el que cada uno creáis, os proteja. Vivís en Espena y aquí, nada ni nadie os va a defender ni beneficiar, a no ser que os paséis al bando del caos y los quejumbrosos abúlicos… No es casualidad que nos gobiernen quienes nos gobiernan, para nada que no. Sale mil veces más rentable ser imbécil, o hacérselo, y beneficiarse de las prebendas que esta condición otorga.

Me permito un consejo: que nadie mate vuestra inteligencia. Morid de inanición antes que engordar de estulticia. Morid de inanición antes que ceder un ápice de cordura, de razonamiento… en definitiva, morid de inanición antes que recibir 30 monedas de plata para ser cómplices del fin de toda la evolución humana y la vuelta de la barbarie.

Nunca olvidéis que nos acusan de dar vivas a la muerte y haber matado a la inteligencia. De vosotros depende seguir siendo injuriados y vilipendiados por esta estirpe de salvajes.