Archivo para Gerontocidio

KAREN GARCÍA: A mi abuela la mataron en un hospital.

Posted in © KAREN GARCÍA Theatrum mundi with tags , , on abril 28, 2021 by César Bakken Tristán

Karen García, nueva colaboradora –desinteresada como los 3 que éramos – del BLOG. Excelsa pluma a la vista, aviso, avizores. Éramos 3 mosqueperros y parió la abuela una mosqueperra (Lara /Vida, “Dartacán” sigue siendo nuestra alma mater – la perra que vive con Don Luys – y “Dartacat” nuestro machaca – el puto gato negro okupa “la pantera” que se cuela en la casa de mis caseros que alquilo a precio de oro –).

Aquí su primer artículo. Gerontocidio, iatrogenia y amor a nuestros queridos mayores, (a los mayores no queridos y colaboradores del NOM, no) y –por supuesto – engalanar la memoria de los asesinados por el Estado espenol. Buen provecho:

A mi abuela materna la mataron (y no exagero) en un hospital allá por enero de 2010. Contaba 99 años. Esta le había pedido a mi madre (con quien vivía) por activa y por pasiva que no la llevaran al hospital pasara lo que pasase. Toda su vida se escabulló de ellos y lo único que pedía en última instancia era no entrar a uno, porque en cuanto entrara, no salía viva, solía decir. Ella Dixit. Y así fue. Según me contaron sus familiares (entre los que no me encontraba por estar fuera de España) a la infortunada víctima la ataron las manos de lado a lado de la cama que la asignaron en el hospital (mi abuela no tenía ningún tipo de enfermedad que requiriera que la ataran las manos, solo estaba en la última etapa de su vida ¿pero acaso hay alguna enfermedad que requiera que otros te aten las muñecas, cual crucificado, e impidan el movimiento -y la dignidad-?) A mi madre (y demás miembros de la familia) se la impidió por activa y por pasiva que diese de beber a mi abuela… Y así lo (no) hicieron…

“Tengo sed. Quiero agua”, repetía y gritaba con el pequeño hilo de voz que le quedaba la pobre mujer ante la inmisericorde mirada de las sádicas enfermeras, que no la iban a dar ni le darían, ni una gotaPor su bien, decían (¿suena de algo, la frase?), porque si se lo daban interfería con nosequé de la medicación que la estaban dando. Los idiotas de mi familia sanguínea que consintieron el asesinato -con saña- asintieron y consintieron como el que cede un sacrificio a los dioses superiores; todo lo más la mojaban una esponja con agua y se la ponían en la boca, para que sorbiera algo, porque las ruines enfermeras del infierno se lo tenían hiper-prohibido. 

 “¡Aguaaaaa, tengo seeeeeed!” eran y fueron las constantes palabras de desesperación de este ser (pienso en el relato de Cristo en la cruz, en la misma postura con los brazos, en cruz, atados con cuerdas, y pidiendo lo mismo…) ante la indiferencia de los demás… Pobre abuelita mia… Así duró 5 días, creo… al quinto la subieron a “la planta de los muertos”, la de arriba de todo (habría que preguntarse porqué esta planta estaba ubicada en ese lugar) y la que más movimiento y “productividad sanitaria” repartía… Y es que en ese lugar, y finalmente, los médicos-dioses le dijeron a mi madre, motu proprio, que lo mejor era sedar a la abuela (que increíblemente todavía no se había muerto), para reducir su sufrimiento… Y ahí ya por fin terminó la puta salida del mundo tortuosa del ser más bueno y sabio sobre la faz de la tierra… sin haber leído un libro, posiblemente, en toda su vida… Pero que todo (y quizá por esto mismo) lo sabía…

///////////Lo siento, abuela… No pude estar ahí para defenderte, pero es que, seguramente, aunque hubiera estado, hubiera tenido que luchar (infructuosamente) con miembros de tu propia familia -que también era la mía- para que hubiesen desoído la orden de asesinato por parte de “las autoridades”. Para empezar, ya sabes que yo hubiera hecho lo posible por no llevarte a esa boca del averno… Mi niña de pelo blanco… (porque eso era lo que eras, una pobre niña inocente, buena… siempre lo fuiste).

Aunque ahora ya sé que estás bien: te comunicaste conmigo de la forma que se han comunicado otros. Estabas guapísima -joven y lozana- y me diste un mensaje muy específico que transmití -anónimamente- a la persona que me dijiste… Como ya sabrás, la persona destinataria de dicho mensaje no tiene ni idea de que hay otra vida más allá de ésta (y eso que es “religiosa” y “apostólica catónica romana” -¡qué contradicción!-), y dada la realidad incuestionable de que el mensaje solo podía ser tuyo se puso a denunciar a diestro y siniestro por “intromisión en su intimidad de alguna personan inespecífica de su entorno…” (bueno, esto es otra historia, ya sabes).//////////////

LUYS COLETO: A los ancianos, hace un año, no los mató un virus: fue un brutal y masivo crimen de estado.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam with tags on abril 25, 2021 by César Bakken Tristán

Lo de los pasados marzo y abril de 2020, repitámoslo tantas veces sea necesario, gerontocidio de Estado. Por acción y omisión. Y otras plurales y macabras etiologías. Jamás fue un virus. Y, ante ello, enésimo pacto de silencio en España. Monstruoso carpetazo. E, indudablemente, todo cristo pringado. Comunidades autónomas y gobierno cubriéndose mutuamente tamaña y suprema indecencia.

Insensibles…indignos

Y recuerdo una interesante entrevista en la Ser a mi admirada Sonia Vivo. 24 de julio, pasado el masónico y repulsivo “homenaje” de Estado. Puro ritual. Otra siniestra patraña más. Sonia llegaba a afirmar en dicha entrevista que “con las cenizas de mi madre en casa, me llamaron para hacerle la prueba del covid-19“. Josefa Pastor, su fallecida madre de 86 años, fue una de las 38 personas que murieron durante el primer secuestro legal de hace un año en la residencia de ancianos Caser, en la localidad murciana de Santo Ángel. 2 de abril. Masacre, pues, sin testigos, toda la peña arrestada sin motivo en su casa ¿Asesinados por acción u omisión? ¿Fumigaron los depravados y payasos milikitos?…

Un año después recuerda a su madre. Y les dejo con una inolvidable carta

…Ha pasado un año mamá. Pasa el tiempo pero es como si fuese ayer… Es mi tortura diaria, mi rabia, mi dolor, que el tiempo no me alivia. A veces me ronda en la cabeza que en cualquier momento me llaman para decirme que se han equivocado otra vez y que tú sigues viva. Digo esto porque el no poder despedirnos de ella, el no haber podido acreditar personalmente su fallecimiento hace que tenga dudas de su desenlace, después de las numerosísimas mentiras que nos tuvieron diciendo cada día. A mi madre no la mató el covid, a mi madre la mató el abandono, el estar más de dos semanas atada en una cama, sin los cuidados más básicos y sin un mísero vaso de agua. Si algunos auxiliares o enfermeros, dirigentes de cualquier índole, limpiadores, cocineros que estuvieron allí (en Caser, Santo Ángel), en aquellos días, tienen algo de sensibilidad humana, si alguno cree que tiene algo pendiente que le tortura, lo mejor que puede hacer es contar o denunciar lo que vio y vivió en este centro, así podrá encontrar su descanso, de lo contrario para mí personalmente, es cómplice de la crueldad en la que murieron nuestros padres y madres.

Un responsable del área de la gestión de las residencias me dijo que para la mayoría de ellos ya les había llegado su hora. Y yo le digo a este señor, ¿acaso es usted Dios que todo lo sabe? ¿La hora de morir de una persona es con dolor y sufrimiento? ¿Es estar atadas en la cama semanas sin atención, sin cambio de pañales, sin comer, sin beber? Solos. Abandonados a su suerte. ¿Esa es su hora? ¿Ese es su final? ¡Pues vaya castigo! ¿Por qué y con qué derecho?

Yo he sido su responsable hasta el 1 de Marzo que fue la última vez que la vi, después ya no pudo ser por el estado de alarma, que me pareció correcto, pero hasta el día de su fallecimiento, la poquísima información que desde la residencia me llegaba, ha sido para mentir sobre el estado de mi madre. Fueron días de angustia, dolor e impotencia al no saber nada de ella.

Mi madre muere por la mala gestión de la residencia y por las Administraciones públicas que se suponen que tomaron el mando para atender a los residentes de Caser y no hicieron prácticamente nada. Allí fallecieron más de 40 residentes en esas semanas.

Y yo le digo a la justicia:

¿Responsables?.. Mi madre es responsabilidad mía, así lo dictó su Señoría. Usted me dejó ese encargo, y no lo he podido cumplir… No me han dejado cumplir ese mandato que me asignó. A parte del amor que tengo a mi madre y querer cuidarla, es mi deber vigilar para que esté donde esté, viva bien, medicada y atendida correctamente y con dignidad. No me han dejado hacer nada por ella, he pedido socorro, auxilio, he pedido que la trasladaran a un hospital, incluso después de suplicar una videollamada para ver cómo estaba y ver el deterioro en el que se encontraba, he tenido que luchar para que le dieran agua o ponerle un suero. Son seres indefensos, totalmente dependientes, como niños. Mi deber es proteger a mi madre y como madre proteger a mis hijos y tutelados, pero no me han dejado. Señoría, esto que le expongo, sólo son matices de lo que he podido vivir durante esos días entre el 23 de marzo y el 2 de abril que fue cuando falleció.

Hija de puta infanticida.

A la Administración regional y a la dirección de Caser, le digo:

¿Quiénes son ustedes para decidir su final? ¿Para decidir que ya es su hora? Nuestros padres y madres no necesitaban paliativos para morir, necesitaban cuidados para vivir y esos cuidados son los que les negaron. Se perdió tiempo, un tiempo precioso y preciso que costó las vidas de nuestros padres y madres por la mala gestión de quien presume dirigirnos, un tiempo muy valioso para salvarles la vida. ¿Para 230 residentes no había médicos en toda nuestra Región? ¿Acaso no había suficientes hospitales donde darle una atención digna? Las familias hemos sido maltratadas, nos han mentido sobre nuestros padres y madres, sobre su estado de salud, diciendo por la mañana que estaba bien y 12 horas después habían fallecido. Todo mentiras y esto tiene que tener su condena. Se quedaron solos y esto tiene que ser investigado y condenado. Repito como tantas veces y no me canso porque no lo puedo aceptar: ¿Por qué? ¿Por qué en marzo y abril, en nuestra Región de Murcia, en nuestra queridísima Región, si no había colapso en los hospitales, había UCI, personal, material… no los atendieron con los medios necesarios? ¿Por qué? ¿Por qué se les negó esa oportunidad, ese derecho fundamental que era suyo?

¿Y qué se ha hecho? Nada … Absolutamente nada, sólo consentir y mirar a otro lado. ¡Qué perverso! ¿Es normal que una hija ruegue en repetidas ocasiones una videollamada para despedirse de su madre, para darle el último adiós y que se lo nieguen?, ¿es normal que un marido quiera dar el último ‘te quiero’ a su mujer y se lo nieguen?

¿Pero qué somos como sociedad? ¡Vulneraron sus derechos con sus protocolos de vergüenza! ¡Fueron abandonados a su suerte y esto es maltrato! Por ello, ni olvido ni perdono. Por ello, pedimos y exigimos justicia para los que fallecieron, para los que dejaron morir de la manera más cruel. Pedimos y exigimos una ley de residencias estatal que considere un cambio de modelo como una inversión en calidad de vida y no como un gasto…

En fin.

https://cadenaser.com/emisora/2020/07/24/radio_murcia/1595585259_511117.html

LUYS COLETO: El exceso de mortalidad de marzo y abril de 2020: los ancianos fueron asesinados. Eso es todo.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam with tags , on febrero 25, 2021 by César Bakken Tristán
Un marciano humanoide maltratando a un anciano

Cojan las cifras que cojan, siempre es lo mismo. Veamos el mes de enero de los últimos cuatro años. Muertes en España. Enero 2018: 47.911. Enero 2019: 44.596. Enero 2020 (con el “bichito”, según los oficialnoicos, ya pululando: jiji): 42681 (menos que sin bichito-19, juas). Enero 2021 (con terroríficas “terceras olas”. jiji): 48.628 (el dato es del MoMo, el sistema de monitorización de mortalidad diaria del globalista Instituto de Salud Carlos III).

Los asesinaron, por acción y omisión

Lo dicho, siempre mortalidades razonablemente “previsibles”. La clave continúan siendo dos semanas de marzo y una de abril, donde se produce un incremento de mortalidad. Un abismo, en principio. Desde mayo, menos mortalidad que nunca en España. Pero, tan comentado, el tema cansa: marzo y abril, gerontocidio, por acción y, sobre todo, por omisión.

¿Entonces? Jamás fue un virus lo acaecido durante los meses de marzo y abril. Fue un asesinato deliberado y organizado de 24.000 ancianos en residencias transformadas en auténticas morgues. Y les presento el documental de Nauzet Morgade, Asesinados, prodigiosa película sobre esta falsa pandemia, además de plandemia, con la que nos quieren esterilizar, esclavizar y aniquilar.

Falsa pandemia, además de plandemia

Lo tantas veces enunciado en estas páginas. Uno. Asesinato deliberado y organizado de 24000 ancianos. Gerontocidio. Por acción y omisión. Dos. Destrucción intencionada y orquestada de la economía mundial. Tres. Proyectados crímenes contra la salud de la población (véase, entre tantos ejemplos, el ineficaz y tóxico bozal).

Cuatro. Derechos humanos, libertades y leyes nacionales -en España, Constitución Española- sistémica y sistemáticamente violados. Cinco. Y la imposición del absurdo y eufemístico – además de flagrante oxímoron- concepto orwelliano de Nueva Normalidad. Vamos, la vieja esclavitud de toda la puta vida. Pura y viperina PNL( Programación Neuro-Lingüística) mediante, acelerando sus demoniacas y genocidas agendas. 2030 y más allá.

Merece muchísimo la pena el docu, con indeleble momentazo sobre el terrorista internacional George Soros, Open Arms mediante. Lo pueden ver pinchando aquí. En fin.

https://lbry.tv/@NauzetMorgade:8/asesinados-el-documental:3

Datos Instituto Nacional de Estadística