Archivo de la muerte de dios

ARTÍCULO: “El congojavirus ha matado a Dios. ¿O lo ha fortalecido?”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on abril 14, 2021 by César Bakken Tristán

Queridos niños, sin pretender meteros en temas teológicos, hay una reflexión que debéis hacer, si no queréis pasaros la vida haciendo genuflexiones: ¿qué pasa con Dios? ¿Es covidiota o clarividente?

Como agnóstico de base, que no de desarrollo, parto de la ventaja de no estar constreñido a ninguna religión, es decir: de no estar acojonado por la ira de un redentor que me ponga las pilas al salirme se su mágico redil. Eso sí, he de estar ojo muy avizor de los siervos de estos Dioses (pese a que las religiones monoteístas digan que es el mismo, obviamente lo acaparan a sus dogmas, por lo tanto, son múltiples dioses o uno travestido). De las religiones politeístas no voy a decir nada, porque eso es ya un circo de más de 3 pistas, y ya tengo bastante con hablaros de este circo de 3 pistas: cristianismo, judaísmo e islam. Las 3 principales religiones, no sólo de las monoteístas, sino en general.

Mi amigo y compañero de BLOG, Luys Coleto, os podría hablar 748 horas sobre estos asuntos, pues él es –además de otras cosas – teólogo, pero os hablo yo porque esto pretende ser algo muy breve (memento poema de mi amigo Óscar Aguado: “seré bre…”). A veces es bueno escuchar a los neófitos en algo –como en este caso yo con la teología – porque estamos en esa justa frontera entre la ignorancia y la sapiencia del tema en cuestión, y es en esa frontera donde se aprenden más cosas, donde la lógica, la dialéctica y la retórica alcanzan un glorioso esplendor que ilumina ambos lado de la frontera y, pardiez, los nutren y hasta ocasionan transfuguismo.

Yo creo que el congojavirus ha matado a Dios, así de claro os lo digo, queridos niños.

Yo creo que el congojavirus ha fortalecido a Dios, así de claro os lo digo, queridos niños.

Me abstengo de hablar de los ateos, pues mucho antes de la plandemia no creían en Dios ni lo esperaban. Me centro en los creyentes de todo rango, desde el beato al no practicante (momento vacuna genocida: ¡va de retro, banderillero de Lucifer!).

Desde la perspectiva de un NO covidiota no beato, Dios ha muerto, porque partiendo de la faceta vengativa, hostigadora y punitiva de Dios, la plandemia lo ha matado porque no está castigando a “los malos”. Pero, desde esta misma perspectiva, Dios está fortalecido, porque hay que ser muy vengativo, hostigador y punitivo para hacernos esto a los no covidiotas.

Desde la perspectiva de un NO covidiota beato, Dios ha muerto. ¿Dios mío, por qué me has abandonado? (momento Unamuno, “San Manuel Bueno, Mártir”). Desde esta misma perspectiva, Dios está fortalecido, pues hay que rezarle más que nunca, para que nos libere del Maligno.

Desde la perspectiva de un covidiota no beato, Dios ha muerto, porque ninguna deidad puede endilgarnos tamaña pandemia. Desde esta misma perspectiva, Dios está fortalecido porque, al igual que antes, ninguna deidad puede endilgarnos tamaña pandemia.

Desde la perspectiva de un covidiota beato, Dios ha muerto. ¿Dios mío, por qué me has abandonado? (otra vez, momento Unamuno, “San Manuel Bueno, Mártir”). Desde esta misma perspectiva, Dios está fortalecido, pues hay que rezarle más que nunca. Exactamente igual que la opinión del beato no covidiota.

Toda esta miscelánea parece un galimatías, pero qué va, es algo clarividente a más no poder, y lógico a tope, aunque enrevesado. Eso sí, para entenderlo y debatirlo, y refutarlo –por supuesto – hay que usar un poco las conexiones neuronales cerebrales, cosa que de sobra sabéis que está ahora penado, y –digo yo – qué pena, ¿verdad? perder la nuestra mejor cualidad animal: la de pensar.

Queridos niños, espero que hayáis discernido el concepto axial de todo esto: la fe mueve montañas, pero las destruye igualmente; todo depende del uso o el mal uso que le demos a esa fe. Lo único que debéis grabaros a fuego en el melón, es que ningún Dios que se precie de ser llamado así quiere dañaros, ergo… si ahora alguien os daña, no metáis a Dios en estos asuntos y resolved vuestras tribulaciones con los humanos, sean beatos, ateos o lo que les dé la gana decir que son y cuales sean sus asideros morales y/o religiosos. Que nadie os quite el libre albedrío que os otorga la madre naturaleza, muy por encima de cualquier creencia. Que nadie os neutralice como ser vivo, libre e independiente sobre la Tierra.  Qué las energías etéreas os acompañen, pero jamás os esclavicen.

La historia ha demostrado, y demuestra, que jamás hay que mezclar religión con vida civil. Un templo es un lugar de adoración, no de legislación. De ahí lo atroz que es la única religión monoteísta que sigue actuando así: el islam. Pero este terrible dogmatismo, llevado si queréis a su extremo, la Sharia y la Yihad… son cariñosos gatitos al lado del colosal dragón policéfalo que es la iglesia Covidiota. Nos han metido el mayor dogma de fe de la historia de la humanidad, con el Dios más vengativo, hostigador y punitivo imaginable: “Sars-cov-2”. Y en sólo unas semanas logró cotas de feligresía inimaginables y tras 14 meses de imperar, ha matado a Dios, por acción u omisión. ¿Y quién es el ente o ser que más deseaba la muerte de Dios, queridos niños? una pista: azufre.