Archivo para la muerte

RAFAEL LÓPEZ: La muerte.

Posted in RAFAEL LÓPEZ opina with tags on noviembre 18, 2020 by César Bakken Tristán

La muerte, gracias a Dios, a todos los hombres iguala. Está sociedad tecnificada, superficial y voluble en la que vivimos no quiere mirar a la muerte como un hecho inherente, e inevitable, de la propia existencia del ser humano, en realidad no la quiere mirar de ninguna manera. Aunque no sea una buena comparación (la realizo con el mayor de los respetos) se oculta la muerte igual que en las grandes ciudades ya no permiten ningún espacio, a la vista, para tender la ropa limpia. 

Me ha venido esa analogía porque, hace unos días, iba paseando con mi Familia junto a uno de los cementerios de la ciudad donde residimos, y en su recinto debe haber un inmueble habitado por los guardas del cementerio, o los sepultureros, y resulta que allí sí tendían la ropa al aire libre con absoluta normalidad. Afortunadamente los muertos no tienen las tonterías de los vivos, ni se dejan influir por modas, leyes, ni todo lo malo (que es mucho) del mundo de los vivos y, en especial, del actual. 

En la historia de la humanidad siempre se le ha otorgado el respeto que merece la muerte. Esa puerta hacia lo desconocido ha impresionado al hombre desde que es hombre. Desde las creencias politeístas, hasta las religiones monoteístas, se han ido cincelando, cada una a su manera, las respuestas a las eternas preguntas ¿Cual es el sentido de la vida? ¿Hay vida más allá?, pero siempre con el nexo común del respeto a la muerte y de una cierta “preparación” a ella durante la vida.

Fíjense si, desde siempre, ha tenido importancia todo lo relacionado con la muerte que los ritos funerarios son, y han sido, la principal fuente de información de las civilizaciones que nos han precedido. Baste solo un detalle de su relevancia: el tratamiento que se les daba a los muertos, bien fuese por inhumación, momificación o incineración, ha permitido conocer los flujos humanos, y culturales, durante milenios. ¿Que quedará de nuestra civilización si ahora todo lo convertimos en cenizas? Tal vez no merezcamos más y sea la ilustradora y perfecta manifestación de la degradación de una sociedad podrida hasta el mismísimo tuétano. 

En esta sociedad supertecnificada, mayoritariamente atea, ácrata, o agnóstica (si se es un apóstata, aún peor que todos los anteriores) la muerte se oculta, molesta, afea o se interpreta de un modo cuasi festivo. Pase recientemente por un tanatorio y promocionaban unos estupendos lotes para la muerte que incluyen desde videos del difunto para despedirse de familiares, amigos, vecinos, compañeros, socios, colegas… en fin, todos, hasta toda la parafernalia y ornamentación inimaginable para un suceso de esta naturaleza. ¡Que lejos quedan aquellos austeros velatorios, misas y entierros!

Ahora todo se mercantiliza y la muerte es un producto, o servicio, más, y no se quiere que un muerto desordene nuestro ánimo y conciencia. Las razones buenistas que justifican la muerte son abundantes y “relajantes” (“ahora descansa”, “esta en un mundo mejor” “se acordó de todos”, etc.). Tan buena es la muerte que nuestros políticos, siempre preocupados por nuestro bienestar, han aprobado una ley por la que se da carta de naturaleza al geronticidio selectivo por parte del papá Estado, pero no hay de que preocuparse porque los asesinatos de “viejos inservibles” son por nuestro bien.

¿Que se puede esperar de unos criminales que ni respetan a los muertos?, éstos malnacidos, e hipócritas, profanadores sin escrúpulos se vanaglorian de sus felonías cuando no existe sociedad, ni cultura, que no respete los lugares donde reposan los restos de quienes han muerto. Pero si lo anterior es terrible, la guinda del pastel la ponen unos vejestorios que imponen una agenda de ingeniería social que atenta contra la vida humana y por la cual ellos harían días que no estarían jodiéndonos.

Hoy millones de españoles zaheridos por la ruina, y el saqueo, moral y económico, al que han sometido a España estos malnacidos hijos de Satanás (alumnos aventajados de Soros, Gates y compañía), han perdido el miedo a la muerte porque es la vida lo que les da pavor. El brutal incremento del nivel de suicidios demuestra la profundísima devastación que sufre nuestra sociedad, y para los que queden este malgobierno de criminales sabandijas ya tienen preparado el escenario para ejecutar la “perfecta selección” de la muerte. Sinceramente, confío que, a todos ellos, tan insigne Señora les tenga en cuenta por ser unos burdos y malintencionados usurpadores de su eterna función. 

Solo me queda por decir las lúcidas palabras del “tirano” amo de este blog: Menos mal que soy mortal