Archivo para mascarilla

ARTÍCULO: Papel higiénico y bozal.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on diciembre 20, 2020 by César Bakken Tristán

Queridos niños, desconfiad siempre de las apariencias y de lo preestablecido, sobre todo cuando quien os imponga algo diga hacerlo por vuestro bien. ¿Liberticidio en pos de mi libertad? ¿Inseguridad en pos de mi seguridad? ¡Qué viene el coco!

Si os digo que yo no uso papel higiénico ni bozal… ¿qué pensará la mayoría? sin duda que soy un guarro y voy con las posaderas cual suelo de cochiquera y, por supuesto, que soy un genocida transmisor de congojavirus.

Bien, queridos niños, que la ignorancia y psicopatía de los demás no dejen que la verdad muera y que la estupidez y la satrapía más vulgar sobre la Tierra, se imponga ante el intelecto, el sentido común, la cordura y tantos milenios de evolución humana.

Yo no uso papel higiénico porque tengo mucha más higiene que los que lo usan, es decir: me ducho después de usar el inodoro. Yo no uso bozal porque tengo mucho más cuidado por la salud que esos que dicen proteger la mía. Esos que fuman, tienen vehículos de combustión y usan aerosoles y colonias… ¡me dan lecciones a mí sobre enfermedades respiratorias! El mundo se ha dado la vuelta por completo. Los idiotas mandan, pero no por ello vamos a obedecer… pues el abecé de la vida es cuestionar todo, sobre todo lo que va en contra de la vida. Si algo te hace daño, apártalo. Si algo te hace daño y no puedes apartarlo, convive con ello. El congojavirus (que no existe porque no está aislado y etc. de cosas que si no sabéis ya dejad de leer este artículo y todo lo que yo escriba, porque no escribo para gilipollas, si lo hiciera serían un Hartura de Pérez – Reverte más o un columnista de cualquier mass mierda –que son todos –) no podemos evitarlo, “porque está en el aire” , porque pese a vacunarte seguirás contagiando, porque pese a “pasarlo” seguirás contagiando, porque pese a que “sin síntomas “ lo tienes y lo contagias… pese… PESEBRE eso es lo que necesitan todos los covidiotas del mundo, porque son bestias y no seres humanos.

Pero asumo que la COVID-19 sí que existe, porque es una enfermedad real, que no tiene nada que ver con un virus , pero es una enfermedad infecciosa de mentes y coartadora del más mínimo atisbo de libertad humana. Asumiendo eso… ¿no será mejor convivir con ella que no dejar de vivir por miedo a ella? Es decir: ¿miedo a la vida? ¡Pero qué vida es aquella que se vive como moribundo! Para eso ya hay un nombre: muerte o antesala de la muerte.

Dejad mi vida en paz. Soy más higiénico que vosotros, al no usar papel ídem. Protejo mi salud respiratoria y la vuestra al no fumar, ni tener vehículo a motor, ni usar aerosoles… pero nada, que no os enteráis, victimarios con piel de víctima. Yo soy el guarro y el genocida. ¡Cuantas máscaras está quitando el bozal!

Termino con una anécdota. En el aeropuerto de Argel fui al W.C a usar el inodoro. Allí tampoco usan papel higiénico, hay una manguera de agua donde en Occidente hay un rollo de papel. Y como se me olvidaron los clínex, me dije:  “donde cagó el moro, lo tocó todo. Aquí no me quedo”. Y me fui sin hacer mis necesidades. Acto seguido salí a la calle y como eso parecía zona de guerra, después de la batalla… decidí volver a entrar (estaba haciendo escala para Tinduff). Y hete ahí que los argelinos sí que hacen bien las cosas en ese aeropuerto.  Los controles de equipajes están en las puertas de entrada, no dentro del aeropuerto. Es decir: quien quiera poner una bomba o meter un cañón en la maleta, ha de hacerlo fuera del complejo aeroportuario, no sólo en una parte de él. Esa anécdota es el de una cosa bien hecha como es elegir agua en vez de papel, pero mal aplicada: joder, yo me ducho en un cuarto de baño no en un inodoro público; y el de otra cosa bien hecha y bien aplicada: los controles empiezan fuera, no dentro. ¿Qué se forman colas fuera? Pues claro, para eso son las colas.

RAFAEL LÓPEZ: Mascarilla, multa u hospital.

Posted in RAFAEL LÓPEZ opina with tags , , , , on noviembre 17, 2020 by César Bakken Tristán

Así reza un anuncio del Ayuntamiento de la ciudad donde resido. 

Creo conveniente realizar un análisis más profundo del anuncio de marras, su significado, su trascendencia, sus actores, etc.

Para empezar es necesario determinar que no es un anuncio informativo, un anuncio que informa es el que te detalla las actuaciones lúdicas que se van a desarrollar con motivo de las Fiestas patronales, o del increíble precio de tal producto o servicio. El anuncio de la vergüenza forma parte de una estrategia muy bien definida, y estructurada, para inocular, en la pastueña sociedad española, ese virus de la desinformación, la mentira, el adoctrinamiento y las más fúnebres manifestaciones de la ingeniería social globalista que están llevando a cabo estos malnacidos. 

Una vez clasificada la categoría del burdo panfleto, es conveniente “echar un vistazo” al actor de dicha tropelía. En este caso es uno de esos putrefactos ayuntamientos socialpodemitas, por desgracia, tan frecuentes en España y que no se sonroja por gastar el dinero de todos sus súbditos-vecinos en estas chorradas. No era la primera vez que malfurnen (malgastan) nuestro dinero, y dudo que vaya a ser la última, porque el ayuntamiento de mi ciudad es más feminista que las feministas, más LGTBI que “les” LGTBI, y más “kultural” y progue que cualquier otro ayuntamiento. Tan pronto publicitan que “para estar unidos, no estemos juntos” un oxímoron estúpido y lamentable; como te indican que salgas a comprar a los comercios del barrio y consumir en restaurantes y bares para determinar, acto seguido, que te debes quedar en casa en arresto domiciliario voluntario. La clásica empanada mental de quien no tiene ni puñetera idea de nada y cuyos miembros del Consistorio juntos no reúnen ni una célula gris activa (¿que se puede esperar de unos inútiles y de unos holgazanes?) . 

Y vayamos a la parte más escabrosa del asunto, que no es otra que la aplicación de la fuerza coercitiva por parte de la policía local, principalmente, aunque las fuerzas de seguridad del estado están al quite por si acaso. Porque veinte o treinta concejales poco mal podrían hacer enfrentándose, a pecho descubierto, con los súbditos que no lleven mascarilla. Incluso sería deseable que tuvieran ese gesto, así se les podría explicar, perfectamente, en que consiste una perfecta democracia, esa a la que continuamente recurren, y sobre la verdad del virus chino y cuáles son las medidas de protección efectivas y eficientes, la primera de las cuales sería darles una patada en el tafanario y mandarlos a Plutón. 

Esas sabandijas consistoriales simplemente se limitan a ordenar a sus sicarios uniformados que ejecuten sus desquiciadas órdenes. Éstos, sumisos y complacientes, las llevan a cabo en un frenesí represor sin antecedentes en mi memoria, y eso que hace más de once lustros que vengo “haciendo el capullo” (es sinónimo de pagar impuestos) a ayuntamientos como en el que resido actualmente, para luego tener que sufrir el acoso, el hostigamiento y las multas de unos tiparracos sin alma, ni dignidad que alegando el cumplimiento del deber, y chorradas parecidas zahieren a los súbditos-vecinos que dicen defender y proteger. 

Pero si todo lo expuesto indigna a todo bien nacido y pone los pelos como escarpias al más paciente de los hombres, resulta que la parte más siniestra de todo este asunto viene de gentes sin voluntad, alienados y delirantes súbditos-vecinos que asumen sin pestañear todas las mentiras y patrañas de los malgobiernos municipal, autonómico y nacional, y que con torva mirada, cuando no con un exabrupto, te afean no llevar mascarilla o llevarla inadecuadamente. 

¿Quieren una buena noticia?, como muy bien dice el “tirano” amo de este blog “menos mal que somos mortales” 

ARTÍCULO: “No llevar bozal no es delito”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on julio 1, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/politica/991080327/No-llevar-bozal-no-es-delito-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

El delito (absurdo y atroz, eso sí) es no llevar bozal si no tienes enfermedades respiratorias. En cualquier lugar civilizado, con la presunción de inocencia legitimada, todo el que no llevara bozal no sería un presunto delincuente sino un enfermo respiratorio. Pero en Espena… ¡ay! el espenol… ese animal cargado de odio y animadversión hacia el prójimo, actualmente santificados por el Gobierno comunista que habilita todas las maldades sobre la tierra contra el ser humano honrado y trabajador; todas las prohibiciones posibles, todos los crímenes imaginables… ¿cómo no va a estar más henchido que nunca el espenol psicópata, si ahora le pagan más y le beatifican por ejercer su psicopatía?

Somos un inmundo país en el que delincuentes de todo pelo son sostenidos por el Estado (entiéndase por los impuestos de los que no delinquimos y estamos sometidos y expoliados)… ¿cómo vamos a imaginar que si alguien no lleva bozal es porque no puede? ¡No! ¡No lo usa porque es un delincuente al infringir la arbitraria y atroz antepenúltima ley estatal (antes de que te des cuenta ya te han calzado otras 2, de ahí “antepenúltima”). Últimamente me estoy negando a enseñar mis justificantes médicos a los 1.001 esbirros y lacayos del sistema que me los piden al día. No me sale de los cojones, así de sencillo. Primero esgrimo que si tengo cara de delincuente o mentiroso. Luego que por qué es tan mal pensado, prepotente y vil ante mí. Y ya, para terminar, que si me cree tan gilipollas como para arriesgarme a un multón y ser hasta detenido y hasta apaleado… por no ponerme el puto bozal que lleva todo el mundo. ¿Por qué en lugar de ayudarme, como enfermo que soy, me atacan? Por lo que he comentado en otros artículos: la cobardía más común del ser humano es intentar cebarse con el débil, con la oveja negra. Pero, en esta ocasión, para una vez que la injusta ley está de parte del débil… la verdad es que me lo estoy pasando muy bien (pese a la frustración, el agotamiento mental, la desazón y el cabreo que me causan). A veces les vacilo, a veces les sigo el juego, a veces acelero el paso y tienen que ir tras de mí, a veces me río en su cara, a veces les insulto si se muestran agresivos (y les amenazo, todos tenemos un límite), a veces les doy una pequeña lección de Derecho, a veces de medicina, ética y moral y etc. Y si tengo tiempo y ganas, les obligo a que se lean los 5 folios de informes que tengo. “¡Ahora te jodes y lo lees, que es lo que te exige esa ley que dices querer cumplir!” Y cuando no me piden el DNI, que ha sido siempre salvo una vez: “Y no me pides el DNI? ¿Cómo sabes que estos papeles son míos? ¿No te da vergüenza hacer tan mal un trabajo tan simple?¿No confías en mi palabra y te tragas las de unos papeles?” Hoy a una esbirra la he dicho que me ha infectado los papeles con sus manos sin guantes. Me ha espetado que “ya no son obligatorios” “¿Lo ves? ¿ves la mentira de toda esta paranoia a la que sirves? –la he gritado entre risas y cabreo – ¿por qué ya no es obligatorio llevar guantes? ¿ya no es la misma enfermedad o qué? ¡piensa cojones, piensa! igual así prosperas un día en la vida, coño”.Me divierto con ellos y por supuesto ellas, que son peores que ellos, MUCHO PEORES, porque de momento no pueden detenerme como hacen –es un ejemplo entre 1.001 reales y actuales – con los falsos maltratadores de mujeres. ¿Hasta cuándo durará esto, es decir, hasta cuando primero no me hostiarán y detendrán, y transcurridos 3 días de calabozo me pedirán los informes médicos…? Todo se andará. Pero, de momento, como grita Papillón al final de su odisea de presidiario, y tras su última y audaz fuga (ya de anciano): “¡Hey you, bastards! I am still here!” (¡Hey!, cabrones… ¡sigo aquí!). Esto es en la buenísima peli con Steve McQueen y Dustin Hoffman. El libro no lo acabé, me pareció un coñazo.

Recuerdo una fiesta de Derecho de la UCM celebrada en un disco-pub de Madrid hace 25 años. La entrada incluía barra libre de birra y 2 copas. Fui a la barra con la idea de pedir birra hasta para lavarme las manos… y me dice un camarero que ya no hay birra, que sólo era un barril, no barra libre. Encima se me puso chulo el idota al recordarle que no era eso lo que ponía el cartel… teniendo yo la razón y siendo estudiante de Derecho… le vacilé a mi antojo (sabiéndome con la razón, pero sin cebarme mucho –que igual es demasiado para según quien –) y pedí ver al encargado. Me dijeron que les acompañase arriba, a un despacho. Cogí un tercio vacío y me lo guardé a escondidas en el bolsillo del vaquero y subí con ellos. Nunca he sido gilipollas para estas cosas de las palizas que te pueden dar. Hablé con el encargado en un lujoso despacho y entendió mi reclamación. Le obligué a que bajara a ver el cartel promocional de la fiesta, sito en la puerta. Efectivamente, ponía lo que yo decía, no el camarero. Fue a la barra y ordenó, con mucha autoridad, que “a este caballero le ponéis las cervezas que quiera toda la noche”. Tuve que matizarle: “De la marca que me dé la gana y de botella –pues no pone marca ni si es de barril o botella en el cartel, y no sólo para mí, sino para los 2 amigos y las 2 amigas con los que vengo”. Aceptó, por supuesto. Y le añadí: “Y ya veremos cómo va toda la fiesta, la música y tal, que si algo no me cuadra les digo a todos que ejerzan su derecho de la barra libre de birra y te arruino el negocio”. Y no hubo mayor problema. ¡La ley estaba de mi parte! FALTARÍA MÁS QUE NOS SODOMICEN HASTA EN ESTOS CASOS.

Eso sí, mis amigos me decían que no la liara y acatara lo de no tener las birras que habíamos pagado con la entrada… pero bien que se beneficiaron de mi protesta. Los 2 hombres son actualmente enemigos míos, ambos muy forrados de pasta, en buena parte pública. Normal: la gente sin cojones, los pusilánimes, son luego los que se benefician del corrupto sistema pues son lamepollas y embaucadores profesionales. A estos 2 ya les daré caña públicamente denunciando sus corrupciones y los atroces secretos personales de innumerables infidelidades a sus mujeres que comenten por sistema, ya que son inmorales, depravados y sátrapas a tope. De momento, que sigan robando tan afablemente y torturando a sus esposas e hijos, que sigan engordando la madeja de mierda que es su vida, ovillo con el que luego jugaré yo a mi antojo, como buen gato que soy (apodo de madrileño, ya sabéis).