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RAFAEL LÓPEZ: Pagar impuestos en la lotería, un crimen menor

Posted in RAFAEL LÓPEZ opina with tags , on enero 13, 2021 by César Bakken Tristán
Cristóbal Montoro, cuando era ministro (sin e). Los puños cerrados: en uno lo que te ha robado, en el otro lo que no le puedes robar a él.

Antes de abordar la cuestión, objeto del presente artículo, realizaré un sucinto repaso al terror tributario del que somos víctimas, los súbditos de este estado fallido que llaman España, y más concretamente el relacionado con los premios de la lotería y los juegos de azar. Hasta el 1 de enero del 2013, todos los premios de estas características estaban libres de impuestos. En esa fecha, el último reducto de libertad tributaria que quedaba en España fue mancillado por ese siniestro ser, para quien el averno es destino demasiado amable, Cristóbal Montoro, siguiendo instrucciones de su viscoso y repugnante amo, Mariano Rajoy. Sólo por eso el PP debería ser eliminado de la faz de la tierra, y fumigadas sus sedes con Zotal para desincrustrar tanta inmundicia acumulada. 

Cuando cometieron la felonía, estos hijos de Satanás, determinaron que todos los premios superiores a 2.500 € debían ser mutilados en un 20 %, para que luego, esos carnuzos de alcantarilla, malfurnieran dichos dineros en “untar” a los criminales separatistas vasco-catalanes. Posteriormente el 5/7/2018 “flexibilizaron” el umbral saqueador fijándolo en 10.000 €, y en un exceso de “filantropía” lo ampliaron a los 20.000 € el 1/1/2019, y a 40.000 € el 1 de enero del 2020. Por supuesto, los dictadores  socialcomunistas que nos malgobiernan no han procedido a eliminar tan lacerante agravio tributario. Discuten en el Congreso como unas auténticas nenazas desquiciadas (en el fondo es lo que son), pero la realidad es que ese contubernio del MAL entre sociatas y peperos jamás han quitado, a los españoles, un puñetero impuesto, impuesto que ponen, impuesto que se queda ‘ad aeternum’.

Una vez definido el marco “histórico”, tengo que afirmar que sólo un estúpido puede pensar que es mejor que no te toque la lotería, o un juego de azar, por el hecho de evitar pagar impuestos. No creo que haya muchas personas en España más cabreadas que yo sobre esta cuestión de los confiscatorios impuestos que sufrimos, pero renunciar a un premio del azar, siendo éste, posiblemente, el único medio honrado que les queda a los españoles de “tapar agujeros” como se dice habitualmente, solo cabe en las más delirantes mentes. 

Bajo la escusa de la plandemia por el puñetero virus chino,  las Administraciones de loterías, y otras entidades relacionados con los juegos de azar, estuvieron cerradas tres meses, desde marzo a junio, de una manera totalmente arbitraria ya que, al menos, las Administraciones de lotería son de los espacios más estancos, y seguros, que pueda haber. En ese periodo con aquellos aplausómetros orquestados, y desquiciados mensajes de los malgobernantes, se apelaba a la ilusión y la esperanza (“juntos venceremos al virus”, “salimos más fuertes”, etc.). Está claro que estos dictadores socialcomunistas no tienen ni puta idea de generar algo positivo, lo único que producen es mala gana, ruina, muerte y desolación, por eso cuando se restituyó la operatividad de los juegos de azar fue como recuperar ese mínimo espacio de libertad y de esperanza que aún nos queda a los tundidos súbditos. 

La estadística determina la dificultad de ser afortunados, con un premio de estas características, pero es eso dificultad, no imposibilidad. Son pocos los elegidos, pero la vida les puede cambiar si saben administrar, adecuadamente, esa oportunidad. ¿De qué otra manera honrada se puede alcanzar un punto de inflexión económica, tan rotundo, en las vidas de nosotros, pobres mortales?

Estoy en contra de todos los impuestos, incluidos, por supuesto, el de los juegos de azar y loterías, pero si es un crimen menor “inevitable”, cuando se es agraciado con un premio, pues “maldito” sea. Porque si me preguntan sí asumiría gustoso la rapiña impositiva, a cambio de obtener un premio importante, mi respuesta sería afirmativa y fulminante. 

Posiblemente algún lector de este artículo manifieste su rechazo a mi argumentación, en cuyo caso añadiré una última reflexión al respecto: pocas personas ya recuerdan que cuando murió el general Franco NO HABÍA IMPUESTOS DIRECTOS en España (el actual, nefasto y criminal, I.R.P.F.), todos sin excepción eran impuestos por el consumo y por la propiedad (todos ellos supermínimos respecto a los actuales en sus mismas categorías). Pues bien, actualmente, un español medio viene a ver socavados sus ingresos, por parte de las distintas Administraciones públicas, en un 50 %, o lo que es lo mismo trabajamos la mitad del año para alimentar el elefantiasico gasto público de tiparracos sin escrúpulos que utilizan dichos recursos en los más espurios fines y para alimentar a sus descomunales redes clientelares. Si no ha habido una sublevación nacional contra esta lacerante felonía impositiva, no nos vayamos a poner divinos con esto de las loterías, porque, al fin y al cabo, es la única ocasión en que existe una contraprestación hacia el sujeto tributario real y en dinero contante y sonante.

Y si existe algún empecinado que no está conforme, pues que me entregue el boleto o apuesta a mi cuando resulte premiado, que yo si sabré que hacer a pesar del expolio tributario. 

En Aragón hay un dicho que, con claridad diáfana, simplifica la cuestión: “tan tonto es el que juega mucho como el que no juega nada”.  No se jueguen el dinero de la comida de su Familia, pero, si pueden, jueguen alguna vez “por si toca”, aunque luego les robe el Estado el 20 % del premio en forma de impuestos.