Archivo para perros urbanos

ARTÍCULO: “Donde esté un perro, que se quite un anciano”.

Posted in artículo-insulto with tags , , on abril 12, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/politica/821885764/Donde-este-un-perro-que-se-quite-un-anciano-Por-Cesar-Bakken.html

 

 

El desGobierno comunista de Espena desgobierna con decretazos, toda una muestra de la inutilidad de los sistemas parlamentarios y del totalitarismo que es el comunismo disfrazado de democracia (sinónimo de “memocracia”: gobierno de y para memos), o al revés… ya es imposible estar seguro: ¿quién se disfraza en Espena, la democracia o el comunismo?

Más allá de disertaciones sociopolíticas y de cerebros bullentes, la praxis nos da un dato espeluznante e irrefutable, a este respecto del desgobierno que sufrimos y que ilegitima la continuidad de los comunistas al frente del Estado. Hay 1.001 datos previos a esta crisis del congojavirus, y otros tantos previos a la formación del actual desgobierno; y así podría seguir hasta llegar a los tartesios… por eso es mejor hacerse el pragmático y centrarse en el dato indicador de que el comunismo espenol –con la necesaria colaboración de etarras y separratas– ha asesinado a miles de españoles en los últimos meses: ancianos, sobre todo en residencias (me permito la licencia de no adjetivar como “espenoles” a los ancianos, pues fueron ellos los que construyeron el país que ahora han destrozado sus hijos y nietos, y merecen un respeto; pese a que haya muchos que sean comunistas, separratas y etarras –como la p. madre del fascista psicópata Pep Guardiola – y demás gentuza longeva y perversa a partes iguales).

Nuestro desGobierno esperó hasta el 9 de marzo para tomar alguna medida contra el congojavirus, más bien por la inercia internacional que por conocimiento y convicción. Y no fue hasta el 14 de marzo cuando empezó a matar moscas a cañonazos, declarando el Estado de excepción (camuflado como de alarma). Bien… muy, pero que muy bien… ¡cráneo previlegiado! Supongo que Pedro Sandez hizo una quija, junto al ministro de sanidad, invocando al doctor Mengele, pero por problemas de conexión esotérica confundieron sus instrucciones de eugenesia con las de eutanasia y de esos lodos estos barros… Por cierto, que el ministro de sanidad sea un licenciado en filosofía lo dice todo sobre este desGobierno. ¿Qué fue de los tecnócratas? ¡Ah! que el nepotismo democrático los ha enclaustrado. Mediante este estado de excepción camuflado de alarma, adoptó medidas IMPORTANTÍSIMAS sobre los perros (recomiendo leer mi artículo “congojavirus: perros urbanos y el fracaso de una civilización), y no fue hasta una semana después cuando adoptó alguna medida sobre el principal y casi único grupo de riesgo para este virus: los hacinados… perdón, los ancianos de las residencias. Lo hizo a través de la orden SND/265/2020 de 19 de marzo del Ministerio de Sanidad, que no entró en vigor hasta el 21, fecha de su publicación en el BOE.

¿Alguien se extraña de todas las muertes en estos centros de hacinamiento? ¡poquísimas, pero poquísimas hay!. ¿O de los fallecimientos de ancianos en sus casas? Esto demuestra lo inane que, por suerte no por méritos sanitarios o científicos, es el congojavirus, una nueva gripe que al no tener vacuna se (la) propaga(n) más rápido, pero que mata igual que la gripe, es decir: ancianos, inmunodeprimidos y jóvenes enfermos respiratorios muy graves. Y todos ellos HAN DE ESTAR EXPUESTOS AL VIRUS, porque ningún virus se genera espontáneamente en el cuerpo. Y como casi todas estas víctimas son evitables, hay que señalar al victimario: el Estado espenol, ya que si bien es el desGobierno central el que soporta el marco legal en estos casos, la competencia de sanidad la tienen las CCAA, y esto es mucho, muchísimo poder en manos de descerebrados y psicópatas conocidos por todos.

Unos políticos que regulan para que los perros no pierdan su derecho a cagar y mear en la puerta del vecino, a convertir las calles en cloacas, ni en estados de excepción camuflados de alarma, son unos políticos que deben dejar de serlo ipso facto (y en lugar de eso tenemos un desGobierno formado por “ipso pacto”… ¡manda huevos! como dijo el que gritó, en El Salvador: “¡Viva Honduras!”) Si a esto le sumamos que no regularan lo importante, lo de los ancianos, estos políticos se convierten en IMPRESCINDIBLES para un país como Espena, no en PRESCINDIBLES, pues este país de pusilánimes tiene lo que merece. Necesita ver fuego para saber que hay un incendio, no le basta con ver conjuntado lo que puede originar un fuego. ¿O el que no lo sabe es el populacho y ellos, los desgobernantes, lo saben perfectamente? Eso de reducir gasto público (menos pensiones) y aumentar ingresos (impuesto de sucesiones), amén de quitarse de encima a votantes disidentes… ¿eso no es un casus beli en toda regla, no declarado por supuesto, pues todos sabemos que el congojavirus es culpa de un murciélago… al igual que todos sabemos que Batman no tiene poderes inhumanos, pero se comporta como un superhéroe…?

El problema no es la ignorancia de los desgobernantes, sino la del paisanaje. En sociopolítica el problema siempre es inversamente proporcional a la solución que las autoridades dan. Os regalo este axioma que me acabo de inventar.

 

ARTÍCULO: “Congojavirus: perros urbanos y el fracaso de una civilización”

Posted in artículo-insulto with tags , , on marzo 24, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN: “El Correo de España”

https://elcorreodeespana.com/opinion/99558432/Congojavirus-perros-urbanos-y-el-fracaso-de-una-civilizacion-Por-Cesar-Bakken.html

 

 

En el estado de alarma que nos ha sumido el Estado, llama mucho la atención que el confinamiento humano obligatorio devengue bula a los amos de perros urbanos. Los perros, como lo oyes, tienen más derechos que los humanos. Y no porque sean una suerte de panacea cuadrúpeda que nos librará del congojavirus, a golpe de ladrido, a chorro de micciones y a golpe de deyecciones… sino precisamente TODO LO CONTRARIO.

600 años antes de Cristo, los romanos instauraron el alcantarillado urbano, con fines que no necesito indicar. Que en el siglo XXI todavía no hayamos llegado a lo que los antiguos romanos, es el más fiel indicador de que somos una civilización fracasada. “Pero si tenemos alcantarillados y mejores que en aquella época”–pensaréis–. Correcto, no hace falta ser Marañón para darse cuenta, pero si para protegernos de la lluvia nos ponemos un chubasquero y nos tiramos con él al mar… nula utilidad le estamos dando.

El la ciudad, hay una mayoría de animales que solemos ir al cuarto de baño a hacer aguas. Es lo normal, ¿verdad qué es lo normal? Se trata de una mera cuestión de higiene y sentido común, hasta de pudor e intimidad. ¿Entonces por qué hay cientos de miles (sólo en Madrid capital) de animales que hacen aguas en la calle, por doquier, dónde les salga de la punta del final del aparato excretor? ¿Los cuadrúpedos no pueden hacer sus necesidades en casa? Sin querer buscarle 3 pies al gato, sé que estos felinos de casa, cuadrúpedos también, hacen aguas en ella, por mero instinto, higiene y quien sabe si pudor. ¿Qué ocurre con los perros? ¿Qué ocurre con sus dueños? Donde no llega el instinto y el sentido común, llega la imposición; como fue hace años la de que estos cerdos bípedos tuvieran que recoger las deyecciones de sus canes. ¡Tener que implementar una ley y sanciones para esto!

De todos es sabido que un perro puede ser adiestrado, muy eficientemente, para mil y una cuestiones no instintivas o innatas. ¿Por qué casi nadie les adiestra para hacer aguas dentro de las casas de sus amos? Porque es muy fácil hacerlo. Y si el perro es más torpe de lo habitual, con obligarle o dejarle en casa hasta que lo haya hecho, fin del problema. Pero el egoísmo, la falta de civismo y la decrepitud higiénica de la mayoría de dueños de perros urbanos, se encargan de tirar por los suelos lo que cualquier habitante de la antigua Roma había conseguido, y convierten las calles en cloacas infectas, repletas de cagadas y meadas caninas (si puede ser, en la acera y junto a la puerta del vecino, por favor).

Son estos mismos dueños los que meten a su can en casa, después de haber estado pisando y oliendo excrementos, propios y ajenos, y con los esfínteres manchados. Son estos mismos dueños los que, ya en su casa, meten a su can en el sofá y en la cama , y les dan de comer hasta de su plato o con su propia mano. A mí la higiene de cada cual, de puertas para adentro y siempre que no afecte a la mía y a la comunidad urbana, me la trae al fresco. Respeto hasta que haya más hostelería de comida basura que de la buena… haya cada cual con su vida. Pero cuando un estilo de vida afecta negativamente al resto… hasta ahí podríamos llegar. Lo curioso es que no sólo hemos llegado y vivimos en ese estado de hediondez urbana, sino que lo superamos día a día. Prueba de ello es el congojavirus. Las calles aparecen repletas de perros con dueño, y viceversa. Se saltan –legalmente– el aislamiento domiciliario y los controles de acceso –ilegalmente– en parques y zonas verdes restringidas para el resto; para los humanos de verdad. ¡Precisamente ahora que este Apocalipsis era la escusa perfecta para implementar la prohibición legal de que los canes siguieran infectando y destrozando el ecosistema urbano y la lógica convivencia entre seres humanos pulcros, decorosos y respetables… ¡precisamente ahora es cuando, lejos de hacer esto, se les dan todavía más derechos! ¡más poder!

Los cochinos bípedos más pulcros, recogen las deyecciones de sus canes pero no se lo llevan a su casa para arrojarlas por el inodoro, qué va… dejan la bolsa donde les place y, como mucho, infectan papeleras y contenedores. ¡Ni siquiera son capaces de llevárselo a casa y hacer que esto sea algo parecido a la Roma de hace 2.600 años! ¡Viven 2.600 años por detrás de la civilización!

Aún así, la mayoría ni siquiera hace esto de la bolsa, ahí están las calles para demostrarlo. Y los que lo hacen es por temor a ser multados. Triste panorama. Pero como ninguna situación es tan mala como parece, ya que puede empeorar (lo decía una “Ley de Murphy”), el tema de los meados es aplicable al 100% de los dueños de perros. En esto no se salva nadie. ¿De dónde creen sacar la legitimación para mearnos? ¡Ni siquiera podemos aplicarles el “nos mean y dicen que llueve”, pues no lo hacen con subterfugios ni disimulo alguno. Lo hacen por doquier y estén donde y con quien estén.

Tristísimo panorama el nuestro. Amén de ser peleles del Estado, somos víctimas inocentes de muchos de nuestros conciudadanos, a los cuales yo señalo con el dedo e interpelo con la voz. Y del maltrato animal, de los ladridos que no dejan dormir ni pensar, de los ataques de perros a humanos, de ir sueltos y sin bozal, de permitir razas peligrosas que son una bomba de relojería y etc. De eso, si eso, ya os hablo otro día, que estamos en estado de alerta y hay que tener los 5 sentidos prestos para esta paranoia… los que los tengan (los 5 sentidos) y los que la tengan (la paranoia).

¡Venga! a las 20h. todos a aplaudir desde las jaulas y nichos urbanos. Y a insultar a los trabajadores que permitimos que podáis estar en vuestra casa, acojonados y tocándoos las pelotas. ¡Quédate en casa!. Eso es, precisamente el eco que os debería de llegar cuando me lo gritáis a mí, pues es lo que deseo, que os quedéis en casa toda mi vida.