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CINE. Sidney Lumet: del cielo al infierno (de su primera a su última peli)

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, CINE crítica y reflexiones with tags on agosto 6, 2021 by César Bakken Tristán

Parece mentira, a parte de lo que la minga estira, la carrera cinematográfica de uno de los grandes: Sidney Lumet. Hace unos días vi su última “cinta”: “Antes de que el diablo sepa que has muerto”. No podía creer que la dirigiera él, pero sí, es de él. Si la senectud es eximente, bueno, pues vale, pero si no, pues al lío.

Parece mentira que un director que empezó con la impresionante e imprescindible “12 hombres sin piedad” acabara su carrera con semejante traspiés.

De Henry (Fonda) a Hoffman (Philip Seymour) y tiro porque me toca.

Parece mentira debutar con un grande como Fonda y acabar con un mierda como Hoffman (dicen que se suicidó, supongo que no pudo soportar sus propias pelis). De su primera peli no diré nada, salvo que la veáis y si ya lo habéis hecho, que lo hagais otra vez, creedme que las buenas pelis son un oasis y ya casi un espejismo. ¡Mi reino por un buen guión!

De la ulti… en fin, como dice Don Luys o “en principio, que es más progresista” como dice Mafalda. A ver… ¿a qué mente perturbada se le ocurre un argumento donde 2 hermanos asesinan a su madre (por dinero) y luego el padre de ellos asesina a uno de ellos, heroinómano, (Hoffman) cuando está moribundo en el hospital? Todo ello aderezado con las tetas de plástico de Marisa Tomei, esa pésima actriz que tuvo que ponerse tetas de Barbi para que los espectadores se fijaran en ella y eso que en “Óscar”, (“…quita las manos” en Espena) hace un buen papel… pero luego… sin tetas no hay paraíso.

¿Cómo se le ocurre a Lumet empezar una peli con Hoffman sodomizando (o follando a “perrito”) a Tomei? De verdad… Sidney o Canberra o Melbourne… ¿por qué tanto dolor? Luego, por si nuestras retinas no lo habían retenido, nos la pone follando con Ethan no sé qué, uno que debutó con la atroz “El club de los poetas muertos” (el prota se suididó. Karma llamando a todas las puertas) y se hizo famoso con estúpidas comedias románticas, que ni son comedias ni románticas… ¿sabrán algo del movimiento artístico romántico estos de Jolibud? Mira que si nuestro Larra se pegó un tiro por nada… El personaje de Ethan no sé qué, es el hermano de Hoffman… las perversidades han de ser familiares, claro. Y el Ethan no sé qué está divorciado, por supuesto. Y ambos matan al camello de Hoffman, y le roban para pagar un chantaje del hermano de la mujer del compinche de estos 2, que muere matando a la madre de ambos… Hay que mostrar el protopio de familia destrozada y psicopática que quiere el NOM. La felicidad humana hace décadas que murió. Palabra del NOM, de adoramos, NOM.

El guionistas se lució. Claro que con ese argumento qué coño iba a hacer el pobre multimillonario (sí, en Jolibud hasta los guionistas, que suelen ser los propios directores, actores, productores… ganan millones). En un alarde de gallardía, decidió recurrir a la trampa de no hacer el guión lineal, es decir, hacerlo a base de saltos en el tiempo (flash back – hacia atrás – y flash forward – adelante – constantes). Imagidad, queridos niños, que os cuento la historia de cómo me hago un huevo frito, mejor 2, vamos a ser ambiciosos con la historia. La trama lineal soy yo en la cocina friendo 2 huevos. Luego me los como. FIN.

Bueno… tal vez es un argumento algo flojo, ¿no? Entonces vamos a aderezarlo en el guión. Lo primero que un guionist@ de mierda ha de hacer es aplicar mi máxima: “Cuando no sepas que contar, pon a los actores a follar”. Así que yo, como hizo Lumet, empiezo mi peli de los huevos follando con una Tomei al uso (casi todas las actrices dejan que sus personajes sean tan mezquinos). Podría valer una paja, como en “Algo pasa con Mery”, pero si puedes fornicar, mucho mejor para el espectador, qué duda cabe.

Bueno… tras el polvo no puedo ir directamente a la nevera a por los huevos, así que metemos un “flash forward” y se ve un plato con restos de huevos y yo masticando satisfecho. Aquí el espectador se queda descuadrado. Inmediatamente volvemos a las tetas de la que me he follado y le ponemos una frase chunga del tipo: “¡Eres un cerdo, no te aguanto más!”. De esta manera ya tenemos al espectador atribulado… pero no lo suficiente para estar turulato, que es el espectador que queremos. “Traed madera” que decía Groucho en el Oeste. Nuestra madera es añadir al grito de la de las tetas de plástico un: “Se lo voy a contar todo a la policía”, así el espectador se queda espectante y sabe que hay delito de por medio y, encima, metemos a los maderos, esos siervos del NOM que salen en todas las pelis de ahora.

Pero hace falta más chicha, algo emocional como una llamada telefónica de una madre, por ejemplo, entre los insultos y amenazas de la tetas de plástico y la nevera. El prota pone el manos libres mientras coge los 2 huevos. Pero antes de que los casque, metemos un “Flash back” y vemos a esa madre de joven – a la cual identificamos por la voz – con un nene, en unos columpios y en blanco y negro. En voz en off ponemos a la de la tetas con otros insultos al de los huevos fritos (recordad que ya le hemos visto comérselos) y así lanzamos un tomahok o como se escriba… bueno, que lanzamos un hachazo a la sensibilidad del espectador que cree estar viendo algo emocionalmente molón al mezclar infancia, maternidad y relación sentimental tempestuosa pero con sexo muy satistactorio. Eso sí, os recomiendo que el actor sea un mazas guaperas, no Hoffman.

Cuando el espectador cree que por fin voy a cascar los huevos, qué va, no podemos ejecutar la trama tan rápido. Hacemos otro “flash back” y salgo yo, bien vestido con la de las tetas, pero esta vez tapadas. Tomando unas birras en un bar, por ejemplo, y diciendo algo así: “Si mi hermano descubre lo nuestro nos matará” ¡Hala! con eso basta y volvemos a la cocina. Ahora sí puedo cascar los huevos. Pero al echarlos en la sartén metemos un “flash forward” y sale la madre esa discutiendo con un hombre de su edad, y para que sepamos que es mi padre, que diga: “(poned un nombre) siempre lo ha hecho todo mal porque tú se lo has consentido todo. Lo que le pasa ahora es por tu culpa” Y el tío sale medio llorando y con un cabreo de 3 pares de pelotas. La madre llora desconsolada y para que sepamos que (poned un nombre) es el padre del prota, dice, desconsolada: “¡Pero es tu hijo!”. Ahora sí podemos volver al tiempo real de la trama y ver como me como, muy despacio – oscenamente incluso – los 2 huevos fritos.

Pero esto no da para hora y media de peli. Así que tenemos que volver a los “flash” y mostrar lo que nos salga de la minga, pero que siempre salga algún personaje de la trama y sexo y violencia, mucha violencia y sanguinolenta, y alguna pota, que no se nos olviden las potas. Y el espectador ahí hipnotizado. Le has contado la historia de un tío que después de echar un polvo se hace, y se come, 2 huevos fritos. Y ellos (los espectadores) creen que han visto cine.

Eso sí, este peliculón de los huevos jamás os lo producirán, porque tenéis que meter incesto, sexo explícito y sin sentido narrativo, ultraviolencia expresa, infanticidios, parricidios, racismo, lucha contra el racismo, ideología de género, lucha contra la ideología de género, mascotas, lucha contra el maltrato animal, fascismo, comunismo, ilusión, desesperación, pederastia vealda, lucha contra la pederastia, policía, ladrones, dinero, pobreza, escatología… en definitiva, hay que aderezar cada peli con lo que el NOM y el espectador neófito en cine, demanda. Y en mi peli de los huevos sólo hay sexo, escatología y violencia. No da la talla.

Pero Sidney Lumet la hubiera dirigido encantado. La hostia puta.