Archivo para Tamborada Hellín

ARTÍCULO: ¿Jueves Santo? Tu culo para mi aparato.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on abril 1, 2021 by César Bakken Tristán

Queridos niños, tapaos los ojos que os vais a quedar ciegos si oís lo que este impío eternamente pecador que soy yo os va a contar (sí, digo “oís” y no “leéis” porque la metonimia me mola más que un lápiz a un tonto… no sé por qué esa manía de llamar tontos a los dibujantes, pero así es y qué se le va a hacer).

Realmente fue un viernes santo cuando me follé a mi novia de entonces (2007) tras mogollón de horas dándole al puto tambor en Hellín, un pueblo de Albacete, caga y vete. A un manchego de verdad como yo (Ciudad Real, el resto no es La Mancha) siempre le hace gracia ir a Murcia y que le digan que es La Mancha. El caso es que me llevaron allí, en coche e invitado por una amiga de mi exnovia. Qué buena estaba la tía, joder qué rematadamente buenísima que estaba Laura Navas (si pongo Lana Carbona, su seudónimo, no rimaba) mi novia de entonces. La amiga se llamaba “Lulú”. Sí… ya sé que es para descojonarse sin parar, ese nombre, ¿pero a mí qué me vais a pedir si la conocí con ese nombre? Eran publicistas y muy bien remuneradas, podían llamarse como les diera la gana. Lulú… es que… a ver si es que no nos tiene paciencia el Señor.

Yo no tenía ni idea de lo que perpetraban los de ese puto pueblo, en Semana Santa. Pero ni puta idea. Así que cuando me vi vestido de monje encapuchado y con un tambor colgado del cuello, lejos de sorprenderme, le di al tambor. Lástima no tener fotos a mano, porque eran tiempos todavía analógicos y a saber donde cojones están esas fotos. Pero estar, están. Los 2 disfraces de monje sí que los tengo, pero no en la casa de mis caseros que alquilo a precio de oro. Toda la jodida noche y el día y hasta el infinito y más allá dándole al tambor. De verdad que hay tradiciones raras de cojones. Creo que todavía estoy medio tapia por esa noche/día/año/vida dándole al tambor. De verdad que el tiempo se detiene cuando estás haciendo el gilipollas en grupo, como yo lo hice esa vez en Hellín. Hasta meaba dándole al tambor, os lo juro por Dios. Allí era todo tambor y luego, lo demás. A mí las locuras de la gente me la sudan… pero es que hay algunas tan ruidosas y ridículas que no me quedan más cojones que unirme o hundirme. A ver cómo le digo yo a un hellinense que me parto de risa viéndoles ahí haciendo el gilipollas con un tambor. Que es un instrumento RÍTMICO no un arma de destrucción acústica masiva.

locos… están muy locos…

Bueno… pues el caso es que imbuido en este disparate que es este pueblo de capullos, me lo pasé bien. Menos mal que ninguno sabía leer los labios, porque yo les gritaba cada cosa… Os juro que no se oía nada… eso era como estar fuera de juego, fuera de la vida racional. Una mezcla de pesadilla adulta y sueño infantil… una mixtura muy rara. Y dale al tambor, ropo pon pón… Os vuelvo a jurar por Dios que si dejabas de darle un rato al tambor (para beber, comer… yo qué sé, para esas cosas tan mundanas) llegaba uno y le daba con su bagueta por ti. Os lo juro por Arturo que era así. Ahí tenía que estar todo el rato sonando el tambor. Y yo: “hijos de puta” “cara huevo, qué eres más feo que pegar a un padre”. “tonto de la polla”, cosas así gritaba sin parar, sonriendo, a los que me cruzaba. ¿Pero… de verdad que se puede estar ten enfermo para hacer eso del tambor? Y encima decían que eso era “Semana Santa”. Joder… toda la vida estuve engañado viendo penitentes.

Por eso, cuando mi exnovia me gritaba (ahí sólo se podía intentar hablar gritando, y mucho. Todavía estoy afónico): “hoy es jueves santo” a mí no me quedaba otra que hacer la rima fácil con la que titulo este artículo. Pero la tía no se enteraba. Claro… ¡ahí no se oía nada! Esa sensación de estar rodeado de gilipollas y no ver escapatoria es algo curioso de vivir. Me ha pasado muchas veces, pero esta de Hellín es especial, porque jamás se me ocurrió que pudieran pasar estas cosas y durante tanto rato. ¡Qué fueron mogollón de horas ahí dándole al puto tambor! Yo estoy loco y esas cosas me molan… ¿pero los demás? ¿estamos todos locos, entontes? ¡ay! gato de Cheshire… cuanta razón tenías al hablar con Alicia.

El caso es que hasta que estuvimos encamados, ya por la mañana, no le pude demostrar a Laura que su culo era para mi aparato. Tantas veces se lo dije y se lo comió el viento tamborilero… que al final tuve que demostrárselo, de facto, porque las palabras se las lleva el viento.

Hola, soy paraguayo y vengo para casarme con su hija.

-¿Para qué?

-Paraguayo.